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miércoles, 05 de julio de 2006
HABANERAS DE HISTORIA….
HISTORIAS DE HABANERAS
En el pórtico del LII Certamen Internacional de
Habaneras y Polifonía de Torrevieja
“En Cuba, la Isla hermosa del ardiente sol,
bajo su cielo azul,
adorable trigueña, de todas las flores
la reina eres tú”
Corría el 3 de Abril de 1874 y en plena Calzada del
Cerro, barrio residencial de moda del siglo XIX
habanero, en pleno corazón de la capital de la “Isla de
la Islas”, Cuba, veía la luz primera uno de los más
insignes e ilustres compositores que el género de la
habanera haya podido conocer. Ya lo dijo el gran músico
Emilio Grenet: “Habanera que haya extendido sus alas
para conquistar lejanías y proclamar la autenticidad de
nuestra expresión más legítimamente que la Habanera Tú
de nuestro cubanísimo compositor Eduardo Sánchez de
Fuentes, no se ha escrito jamás”. Efectivamente,
hablamos del gran maestro Eduardo Sánchez de Fuentes,
autor de la habanera que está considerada como el primer
“hit” o “best – seller” de la música cubana y
latinoamericana, “Tú”. Este compositor, discípulo de
otros grandes de la música cubana como Jorge Anckerman o
Ignacio Cervantes, con tan sólo dieciséis años de edad,
en 1892, compuso su primera y más famosa composición que
con el devenir de los tiempos se hizo popularísima en el
mundo entero. Incluso, el maestro Sánchez de Fuentes, en
una entrevista concedida a un periodista de la época
muchos años después, le confesaba como admirando en una
visita el Coliseo de Roma, quedó gratamente sorprendido
al escuchar como una mujer ciega, interpretaba con su
acordeón las notas de la celebérrima habanera “Tú”, en
las inmediaciones de tan conocido monumento. Según sus
propias palabras, “aquel suceso le proporcionó la mayor
satisfacción recibida como compositor”. Y es que “Tú”,
es una habanera con una preciosa historia tras de sí.
El escritor Eduardo Robreño, nos relata ese gran
acontecimiento, que no por sencillo carece de
importancia. Cuentan que aquella época, la adinerada
familia cubana Abreu, acostumbraba a ofrecer elegantes
fiestas en su residencia, en las que Marta Abreu ejercía
como anfitriona de las mismas. Gustaban de invitar a lo
más granado del panorama artístico, político y musical
del momento, claro está que el afamado pianista Ignacio
Cervantes estaba entre la nómina de asistentes. Pero
curiosamente, en la fiesta del mes de Junio de 1892,
celebrada en la mansión de Las Delicias (más conocida
como la finca de Los Monos, por la ingente cantidad de
animales de esta especie que logró reunir), no puede
asistir y a modo de disculpa envía a un alumno suyo
bastante avanzado, que además de estudiar derecho en la
Universidad, destacaba por sus condiciones musicales.
Nos estamos refiriendo a un jovencísimo Eduardo Sánchez
de Fuentes que ante las peticiones del personal allí
reunido decide interpretar para todos, la pieza que
hacía muy poco tiempo acaba de componer en aire de
habanera. Tal fue el éxito, que una de las asistentes a
la velada, esposa del conocido señor Kholy, Renée
Molina, famosa por su extraordinaria belleza, queda
maravillada ante tan bonita música y pregunta al joven
músico por el título de aquella sugerente melodía. La
pieza interpretada por Sánchez de Fuentes, en realidad
no tenía título, pero tras un momento inicial de duda,
el joven Eduardo le contestó a la bella Renée, que esa
obra se titularía “Tú”, en honor a su belleza singular.
De esta forma quedó nombrada una de las más bellas
composiciones en tiempo habanero que se han escrito.
Dos años más tarde, en 1894, su hermano Fernando Sánchez
de Fuentes, puso la conocida letra que hoy se interpreta
y conoce por doquier, pero curiosamente en ese momento,
un farmacéutico de La Habana, le ofrece al compositor,
la posibilidad de editar su habanera junto a un anuncio
de su farmacia, regalándole seiscientos ejemplares y
quedándose el empresario con cinco mil. A partir de
entonces “Tú” estaría plasmado en partitura y empezaría
a recorrer los atriles de medio mundo. En 1895, los
emigrados políticos cubanos modifican su romántica letra
y la transforman en canto revolucionario. En 1897, el
Dr. José A. Ramírez Céspedes, propone una nueva letra
para esta maravillosa música, que es entonada durante la
Guerra independentista:
Cubanos: / Desde el cielo resuena una voz, /Para darnos
valor/ En la lucha tremenda/ Que el sabio patriota/ Con
gloria emprendió. /Martí,
Tu nombre venerado será,
Cuando la historia
Nos lo pueda enseñar.
En 1899 fue registra por vez primera en una grabación,
por Chalía Herrera, la primera persona en grabar música
en toda Latinoamérica y la tercera en el mundo. En 1937,
fue interpretada por los Niños Cantores de Viena en su
concierto en La Habana. Desde su composición hasta la
actualidad han sido cientos y cientos de versiones las
realizadas, incluso en ocasiones hasta con cambios de
título incluido. En París se popularizó como “Te
espero”, en México y Argentina se conocía por “Kon, la
japonesita”, además de haber sido interpretada en
Estados Unidos con ritmo de fox-trot con el nombre de “Kitty”.
El 7 de Septiembre de 1944 fallece el maestro Eduardo
Sánchez de Fuentes, y en su sepultura suena en su honor
“Tú”.
Pero retrocedamos más en el tiempo, unos años antes de
este hecho que relatábamos, concretamente en 1865, año
del fallecimiento de Sebastián Iradier, otro genio de la
habanera. En ese año, llega hasta México, otra de las
habaneras universales, que había compuesto en 1855: “La
Paloma”, estrenada entonces por Marieta Alboni. El
conocido “Cuando salí de La Habana válgame Dios..” es
popularizado en aquel país por la portentosa voz de la
cantante de moda del momento, Concha Méndez, que poseía
además grandes dotes interpretativas. Coincide que
Maximiliano y Carlota, ocupan la cortísima en el tiempo,
cátedra del Imperio. A ambos les encantan los conciertos
de la Méndez, hasta el punto de trabar una buenísima
amistad. Tanto es así, que la cantante cerraba todas sus
actuaciones con “La Paloma” dedicándola a sus
protectores. Repentinamente triunfa la Revolución y el
emperador Maximiliano es apresado. Su esposa, Carlota,
emprende camino hacia Europa solicitando la ayuda para
su marido, al cual cree con vida. Mientras, en México,
los contrarios a la Emperatriz, sabidos del gusto de
ésta por la composición habanera de Iradier, inventan
una letra burlesca que viene a decir: “si a tu ventana
llega un burro flaco, trátalo con cariño que es mi
retrato”, conociéndose esta versión como “La Paloma
Liberal”. Cuando la política vuelve a sus cauces
naturales y todo se tranquiliza, la artista Concha
Méndez, vuelve a cantar en el Teatro Nacional de México,
ante un entregado público que al final de su actuación
le pide que cante “La Paloma Liberal”. Pero la gran
Concha, luchando con la emoción le dice al público: “No
voy a cantarla. Llevo en mi muñeca la pulsera que me
regaló una infeliz mujer la primera vez que actué ante
ella, y quiero respetar su recuerdo ya que hoy vive sola
lejos de aquí. Ni yo ni mi pueblo mexicano hemos de
insultar la memoria del marido, fusilado en Querétaro,
ni la de una mujer a que sólo la adorna el martirio.
¡Matadme, si queréis. Prefiero la muerte a ser ingrata e
infame!”. Besó la pulsera y cubrió su cara con las manos.
Todo el público puesto en pie, gritó al unísono:“¡Viva
Concha Méndez!” y ya nunca más le volvieron a pedir que
la cantase.
El alavés Sebastián Iradier, será uno de los elementos
consustanciales de esta historia habanera, pues suyo
también era “El arreglito”, la enmascarada melodía que
se encierra en la habanera de la ópera “Carmen” del
francés George Bizet. Éste último, con el deseo de
incluir toques hispanos a la ópera que estaba
componiendo, incluye una habanera. Esta habanera, está
inspirada en algunos momentos en la obra que antes
apuntábamos del maestro Iradier. Bizet la retocó
ligeramente creando la habanera de la ópera “Carmen”,
pero pese a las modificaciones realizadas en la
configuración de su melodía y pese a haberle dado un
tratamiento distinto en su desarrollo, es indiscutible
la presencia de Iradier en la “Carmen” de Bizet. Bizet
estrena su ópera en 1875, diez años después de la muerte
de Iradier en Vitoria. El musicólogo Lauro Ayestarán
fechaba la publicación de “El Arreglito” en Madrid en
1840, aunque otras fuentes la sitúan en París en 1864.
Ayestarán también afirma que Bizet la toma para su ópera
creyéndola de origen popular y anónimo español, aunque
es un dato que levanta ciertas sospechas cuando en la
biografía de Iradier se nos habla de la amistad que le
unió con Bizet.
Les propongo que hagamos un salto en el tiempo.
Torrevieja, mitad del siglo XX, concretamente 1955, año
singular para la ciudad de la Sal. Todo el pueblo,
esperaba con ansias la llegada del verano para la
celebración de algo que ya se venía anunciando, el I
Certamen Nacional de Habaneras. Los coros locales del
momento, la “Schubertiana” y “Educación y Descanso”, o
popularmente conocidos como el “Zapato” y el “Apargate”,
ya se encuentran organizándose y realizando ensayos con
tal motivo. Es el mes de Febrero y un joven, llamado
Ricardo Lafuente, conocido ya en la ciudad por su enorme
talento musical, compone con veinticinco años la que es
la séptima de sus habaneras, “Torrevieja”. Como él mismo
ha contado en alguna ocasión, fue una composición hecha
con el deseo de “aportar algo que perdurase a través de
los años, algo que hiciera más grande nuestra ciudad”. Y
vaya si lo logró. De esta forma nos ofreció la más
hermosa de las canciones que hablan de la ciudad de
Torrevieja. Una obra que es resultado de la admiración y
el cariño por Torrevieja, plasmados en partitura
musical. “Vi con gran sorpresa que en la habanera no
hablaba mi espíritu solamente, sino Torrevieja entera”.
El maestro Lafuente, en diez minutos escribió en
partitura todo el amor que un torrevejense puede sentir
por su Torrevieja. Rápidamente se la enseñó al recordado
tenor local Tomás Payá, compañero de coro de Ricardo y
éste a su vez, al llegar esa noche al ensayo les daba la
noticia a sus compañeros coralistas. Al término del
mismo, todos se dirigieron a casa del maestro Lafuente a
escuchar la preciosa habanera que había escrito. A
partir de ahí, los compañeros del coro le piden al
maestro Francisco Vallejos, otro de los grandes nombres
del mundo de la habanera, director de la Masa Coral
Torrevejense de “Educación y Descanso”, que la pongan en
atril y la ensayen. Justo casi un mes después, el día 22
de Marzo de 1955 la habanera es estrenada en el Teatro
Nuevo Cinema de Torrevieja, con la intervención solista
de Tomás Payá y acompañado por las voces de todo el coro
y la coreografía de doce jóvenes que vestidas de
pescadoras bailaron al compás de la nueva habanera.
Después todo sería un éxito tras otro, hasta situar la
habanera como una de las más populares del género.
Cuando alguien dice la palabra “habanera”, enseguida
viene a la memoria aquello de “Es Torrevieja un espejo…”.
Y es que esta obra ha dado la vuelta al mundo, con
decenas y decenas de grabaciones discográficas e
interpretaciones en los lugares más insospechados.
Ricardo Lafuente, con más de medio centenar de
composiciones originales en el género de la habanera y
la adaptación de muchas otras populares, se sitúa así
como verdadera autoridad mundial del género de la
habanera.
Ricardo Lafuente Aguado, se une así a Sebastián Iradier
y Eduardo Sánchez de Fuentes, formando un verdadero
cartel de lujo en lo que al mundo de la habanera se
refiere. El compositor torrevejense es el más prolífico
de cuantos existen, con composiciones como “Habanera
Salada”, “La dulce habanera”, “Habana: ¡Te quiero”,”¡Qué
lindo atardecer!, “En el bohío ha nacido un niño”,
“Trinidad”, “La trenza de negra pancha”, “Son tus ojos”,
“Con sabor a sal”, y un larguísimo etcétera.
Y curiosamente, a lo largo del artículo han aparecido
tres composiciones que han marcado verdaderos hitos en
la música y que sonaron ya en el I Certamen Nacional de
Habaneras en Agosto de 1995. En el paseo Vista Alegre,
en el escenario del Certamen, justo donde hoy los
paseantes pueden disfrutar del Monumento al Moralista,
“La paloma” y “Tú”, eran las habaneras de obligada
interpretación para las corales participantes en el
concurso y “Torrevieja” sonaba en las voces
torrevejenses levantando los aplausos del público. Tres
habaneras de tres autores, que le han dado carta de
naturaleza a un género. A lo que se ha dado en llamar la
canción de ida y vuelta, ya que los marineros partían
desde las costas españolas en las travesías
marítimo-comerciales entonando ese tanguillo español,
que al llegar a las Antillas, se vuelve más lánguido en
el tiempo, transformándose en la conocida habanera. El
final del siglo XIX y el principio del XX, será el
período más álgido en el cual los marineros, en nuestro
caso torrevejenses, realicen ese viaje atlántico que les
conducirá al que tal y como refiere el historiador
Manuel Moreno Fraginals, es la “pieza fundamental del
complejo militar-marinero entre España y América”, el
puerto de La Habana, una vez que se suprime el monopolio
portuario de Cádiz y Sevilla en época de Carlos III. La
habanera, empieza a gozar de una tremenda popularidad a
partir de entonces, tanto en la América Latina como en
España. De hecho, nos podemos encontrar habaneras que
son muy populares o tienen su origen en Chile,
Argentina, México, y etc.. y habaneras propias de
lugares de tierra adentro. La habanera habla de
muchísimos temas, pero de una manera fundamental del
amor, el mar, los paisajes, las aventuras en las
travesías, historias de soldados (otro de los
componentes fundamentales en el proceso de formación,
pues importantes cantidades de soldados se dirigen a la
guerra en ese momento), etc.
Los autores que con anterioridad tratábamos, nos
muestran la importancia de la habanera, que de ser una
música que se transmite de manera oral, pasa en su caso
a ser escrita, llegando a tener especial relevancia
hasta incluso en la ópera y la zarzuela.
Como sabemos el ritmo de la habanera arraigó desde
entonces y para siempre en Torrevieja, lugar de reciente
historia, transmitiéndose de manera oral de generación
en generación, paralelamente a la historia de la ciudad
y fruto de esa tradición nace el Certamen de Habaneras,
hoy en día de carácter internacional, convirtiéndose en
cuna de habaneras. La Habanera en la ciudad está
presente en todos los momentos de la vida del
torrevejense. Es cierto que en muchas otras ciudades de
la geografía española hay tradición también de cantar
habaneras, pero con la fuerza que en la ciudad salinera,
sin lugar a equívocos, hay que decir que no. En
Torrevieja, la habanera es un auténtico símbolo y
emblema, que compone la base más honda de su folklore.
En Torrevieja, gracias a la labor del Certamen, la
habanera ha adoptado un formato coral, sin perder la
esencia primitiva, se ha hecho de la habanera una
verdadera obra de concierto. Tras más de medio siglo de
andadura, se ha conseguido acrecentar aún más la
grandeza del género. Corales de cinco continentes se han
dado cita en Torrevieja al son del compás del dos por
cuatro, gracias a la labor de muchísimas personas, pero
muy especialmente a los esfuerzos actuales del Patronato
Municipal del Certamen Internacional de Habaneras y
Polifonía de Torrevieja, que se encarga durante todo el
año de seleccionar a las mejores agrupaciones posibles
para que tomen parte en este prestigioso Certamen, a la
vez que organiza otros importantes eventos en torno a la
habanera que tienen lugar en las distintas
programaciones culturales, como el pasado Certamen
Internacional Juvenil de Habaneras o la Noche de
Habaneras en la Playa del Cura, además del Programa de
Difusión de la Habanera con presentaciones de los coros
de la ciudad en los más importantes Festivales Corales
del Mundo.
Muy pronto, el hipotético telón del histórico recinto de
las Eras de la Sal de Torrevieja, se va a descubrir un
año más, para ofrecer al público lo que constituye una
auténtica fiesta para la música coral y la cultura en
general. Corales de las más recónditas latitudes se
darán cita un año más en este enclave salinero para
optar al más preciado y antiguo de los galardones que en
el género de la habanera se otorgan en todo el mundo,
ese premio de Habaneras, denominado “Juan Aparicio”,
instituido en memoria del ideólogo de aquel I Certamen
Nacional de Habaneras. Del 22 al 30 del mes de julio,
por quincuagésima segunda vez consecutiva, Torrevieja se
convertirá en capital del género dulzón, cadencioso,
nostálgico y evocador de la habanera, porque como dijera
el maestro Francisco Grau Vegara, Coronel Músico,
Director de la Unidad de Música de la Guardia Real y
Presidente del Jurado de nuestros certámenes, Torrevieja
es el lugar donde vive la habanera, o como dijera Mª Paz
Andreu, Torrevieja es el pueblo de la habanera.
Biografia Yradier:
http://www.orcam.org/
Fondazione musica habanera:
http://www.fundacioem.com/
LA
HABANERA
Situados en la
mitad del siglo XIX, llegamos a uno de los temas que más
interés han despertado entre los musicólogos desde la
publicación de mi primera Guía. Un tema clave que nos
define a las mil maravillas la influencia de nuestros
antepasados en la historia musical del Caribe: la
Habanera.
Antes de
exponer este tema quiero advertir que existe gran
polémica ya que con el término de Habaneras han sido
definidas, en distintos lugares, distintas formas de
danzas y canciones cubanas. El término no sólo se
utilizó para definir un tipo de canción popular cubana,
sino que, además también se llamaría así, fuera de Cuba,
a la Contradanza y la Danza que bailaba la burguesía y
la aristocracia cubana. Por último fue también el
término que, con el paso del tiempo, se le dio a la
canción culta para voz y piano que Iradier definiría en
su partitura como Danza lenta, un género que quedaría
definido gracias a la publicación de "La Paloma",
primera partitura de autor conocido que existe.
Esto hace que
cuando un musicólogo americano utiliza el calificativo
Habanera, no sepamos a ciencia cierta de lo que está
hablando. Por nuestra parte el término Habanera lo
utilizamos según se entiende hoy en España por Habanera,
una canción que sigue la pauta del ritmo Tango en un
compás muy lento.
El uruguayo
Lauro Ayestarán afirma que "las primeras Habaneras de
Cuba llamadas Danzas Habaneras datan de 1825. Según Otto
Mayer Serra en su "Panorama de la música mejicana", en
el año 1836 aparece la primera Habanera impresa en
Méjico, titulada "La pimienta", "Contradanza de
inspiración cubana en la Ribera del Hudson". Por el
texto parece claro que "La pimienta" es una Contradanza
cubana a la que se denomina como Habanera.
Lauro añade que
"en esa época la Habanera ya estaba en Europa donde
consigue su prestigio social y es irradiada de vuelta a
América por París como pieza de salón y por Madrid como
pieza cantante en la Zarzuela"
Si la
suposición de Lauro es cierta habría que preguntarse:
¿qué Habanera estaba ya en Europa?, sin lugar a dudas
era la Contradanza o la Danza cubana, quizás también
hubiera llegado la cadenciosa forma de canción popular
cubana que los marineros, viajeros y aventureros
transportaron de aquí para allá. Si se escuchan
grabaciones de Contradanzas o Danzas cubanas se puede
comprobar que están bastante lejos, en la mayoría de los
casos, de lo que hoy conocemos en España como Habanera.
Solo algunas de estas composiciones integran el ritmo
Tango.
Pero dejemos
las suposiciones y vamos a los datos que avalan la
definición del género que en España conocemos como
Habanera.
Sebastián de
Iradier y Salaverri, nacido en Lanciego (Álava) en 1809
un 20 de enero, día de San Sebastián, de donde tomó su
nombre, viajó desde París a Estados Unidos, Méjico y
Cuba a mediados del siglo. La presencia de Iradier en
Cuba es recogida por la Enciclopedia de la Música Espasa
Calpe, la Enciclopedia Vasca, Juan Piñero García en su
"Diccionario de Músicos Españoles" publicado en 1984,
Juan Salvat en su "Diccionario Musicalia", Joaquín Pena
e Higinio Anglés en el "Diccionario de la Música LABOR",
Edgar Istel en "Bizet und Carmen" (1927), Paul Landormy
en "Bizet" (1941), G. Chase en "The music of Spain"
(Nueva York 1941) y otras publicaciones como la revista
"La Esfera" en un número publicado en 1917.
Múltiples
fuentes nos informan que nace en ese momento "La
Paloma", la más mundialmente conocida y cantada Habanera
que difundió por el mundo una forma muy especial de
canción. Aunque en 1842 se publica la primera Habanera
en una partitura, sin autor reconocido, de título "El
amor en el baile", es la de Iradier la primera
partitura, con firma de autor, que define para los
tiempos venideros lo que conocemos hoy como Habanera
aunque en Cuba, el pueblo la cantaba de antiguo en
formas de Cachucas o Guarachas populares, al igual que
en los puertos que mantenían relaciones comerciales con
Cuba como el de Cádiz.
Ya en 1840 se
acompañaban con cantos algunos Danzas, según afirma
Zoila Lapique Becali en su obra Música Colonial Cubana,
Vol.1 (La Habana, 1979) y Díaz Ayala refleja en la
excelente critica realizada de la primera edición de
este libro en la revista americana Latin Beat.
Lapique afirma
"Esos versos, cantados al compás de la Contradanza del
país -que también llamaban Contradanza Habanera - con su
característico esquema rítmico, sería la novedad de
entonces y el punto de partida más tarde de la conocida
internacionalmente Habanera".
Está claro el
punto de partida, pero el camino es distinto, lo que en
Cuba se entiende hoy por Habanera, y bajo ese
calificativo la graba el Orfeón de Santiago, poco tiene
que ver con la obra de Iradier que creó escuela entre la
clase marinera española que viajaba al Caribe. El disco
que FONOMUSIC publicó en España en 1985 bajo el título
HABANERAS, correspondiente al sello cubano Areito,
interpretado por el Orfeón indicado es una muestra de
que bajo el calificativo de Habaneras, en Cuba se sigue
interpretando la Contradanza o la Danza, armonizada para
coral y cantada, pero sin la ralentización que Iradier
definió en su obra y los marineros siguieron
desarrollando mecidos por las olas...
Según Díaz
Ayala en 1842 apareció publicada en Cuba una Canción
Habanera titulada "El amor en el baile" y con el ritmo
Tango marcándole el compás. Lapique afirma "es la
primera pieza para la voz y piano hallada que su
acompañamiento rítmico presenta el esquema llamado
posteriormente de Habanera".
En este
maremagnun de equívocos no podemos saber a que se
refiere Lapique cuando afirma que: "su acompañamiento
rítmico presenta el esquema llamado posteriormente de
Habanera". Habaneras fueron llamadas las Contradanzas y
las Danzas cantadas, según nos explica Alén Rodríguez en
su obra "De lo afrocubano a la Salsa" y así nos lo
demuestra la grabación del Orfeón de Santiago. Habanera
es también denominada la obra de Sánchez de Fuentes "Tú"
que sí sigue la pauta de Iradier. ¿A qué tipo de
Habanera se refiere Lapique?.
Díaz Ayala me
pone sobre la pista de un trabajo publicado en Valencia
por Natalio Galán en 1983. En él afirma Galán que a la
Habanera se le han adjudicado los orígenes más diversos,
desde el zortziko vasco, según Pedrell, a la música de
los Incas o antiguas culturas asiáticas, según
D`Harcourt. Al parecer Galán también otorga el origen de
la actual Habanera, tal y como la conocemos en España, a
la Danza Habanera cantada que por simplificación llega a
denominarse Habanera. Pero nada aporta, al parecer,
sobre el momento en que se realiza la ralentización del
ritmo que nos presenta Iradier en su obra, ralentización
que define la Habanera tal y como la conocemos en
España.
El musicólogo
catalán Lluis Racionero, para rizar el rizo, fecha la
composición de "La Paloma" en 1820, dato que
significaría que Iradier la compuso con 11 años de edad,
dato difícil de aceptar si analizamos el texto de la
canción.
Con el paso de
los años es difícil saber como era la canción que se
cantaba en Cuba y si respondía en realidad a lo que hoy
conocemos por Habanera. Lo más probable es que el ritmo
Tango, con presencia documentada en Cuba desde el siglo
XVII, hubiera desarrollado una canción popular muy
cercana a la que Iradier plasma posteriormente en su
partitura, como ya hemos apuntado.
Iradier, a sus
18 años (1827), oposito a la plaza de organista de la
Iglesia de San Juan Bautista de Salvatierra (Álava), que
ganó. El párroco de la iglesia le llamó la atención
sobre su afición a las juergas y a las mujeres que le
llevaban a practicar el absentismo laboral con bastante
frecuencia.
Sus ideas
liberales y su ansia de nuevos horizontes le trasladaron
primero a Vitoria donde estudio piano y órgano y luego a
Madrid donde estudia composición con Saldoni, siendo
primer maestro de solfeo en el Conservatorio y
vice-rector de la Academia Filarmónica Matritense así
como catedrático de armonía y composición del Instituto
Español de 1840 a 1850.
Por su espíritu
licencioso y aventurero posiblemente Iradier viajó a
Cuba entre los 20 y los 30 años como la mayoría de
músicos de la época, en busca de inspiración y nuevos
horizontes creativos. La Enciclopedia Oxford fecha "El
Arreglito" en 1840 precisamente cuando Iradier estaba ya
en Madrid.
La letra de "El
Arreglito" es el ejemplo más notorio de que para Iradier
sus composiciones eran Danzas ya que en ella se incluye
la siguiente estrofa "...y enamorados, sin abusar, una
dancita, vamos a bailar..." Curiosamente la partitura la
define Iradier como Canción Habanera.
En la capital
de España se hizo muy popular entre un grupo de
contertulios, como Espronceda, Fernández de los Ríos y
Campoamor. Frecuentaba el palacio de la Condesa de
Montijo y fue maestro de piano y canto de sus hijas
Francisca y Eugenia, esta última la futura emperatriz de
los franceses.
Publicó un
Álbum Filarmónico con dibujos de Jenaro Pérez Villamil,
que reunía seis canciones suyas con letra de Juan Peral,
dos de Campoamor y una de García Gutiérrez, más cinco
valses.
Se trasladó a
París en 1851 siendo profesor de canto de la Emperatriz
Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III. Hizo amistad
con Luis Viardot, director del Teatro de los Italianos,
Lola Montes, el barítono Ronconi y con Prospero Merimé‚
al que había conocido en sus tertulias madrileñas. Las
más famosas bailarinas de Paris de mediados del siglo
XIX, como Carlota Crisi y la Cerrito, solicitaron al
compositor vasco boleros, fandangos y cachuchas para sus
repertorios.
Emilio López de
Saa nos informa de que la tiple Marietta Alboni,
discípula predilecta de Rossini, mujer muy corpulenta de
aspecto varonil, le propuso trasladarse con su compañía
de ópera a Estados Unidos para dirigir la orquesta y
tocar el piano, como maestro concertante, ya que el
vasco era un extraordinario improvisador en el piano, el
órgano y la guitarra. El triunfo de Iradier fue enorme.
Los americanos estaban entusiasmados con este compositor
maestro de la emperatriz Eugenia.
Como en tantos
otros casos de afrancesamiento de bohemios y artistas
españoles del XIX los ambientes versallescos que Iradier
frecuentó le llevaron a transformar su apellido en
Iradier, más cosmopolita en Paris.
Fue en el ya
mencionado viaje a América, según nos informa el
compositor, pianista y musicólogo madrileño Emilio López
de Saa, en un artículo publicado en el Diario Ya el 24
de septiembre de 1986, donde le nació la idea de
componer una Danza Habanera, en tiempo lento, para ser
cantada. Así nace "La Paloma", estrenada en La Habana en
1855 por la Alboni. En Madrid sería estrenada en 1857,
en el Teatro Circo, por el gran barítono Francisco
Salas.
El sitio
concreto donde fue estrenada esta obra en La Habana no
es fácil de localizar pues en aquella época, estos
acontecimientos y conciertos se daban mucho en salones
de grandes arist¢cratas, en veladas privadas.
Tras su
estancia en Am‚rica Iradier se traslad¢ a Londres, donde
el famosísimo bar¡tono Ronconi puso de moda en los
salones aristocráticos la interpretación de las Danzas
Habaneras y los aires andaluces del compositor vasco.
De nuevo en
París, la celebre bailarina Fanny Elssler puso de moda
su canción "La Calesera", cantándola y bailándola.
La flor y nata
de la alta sociedad de Madrid y París fue discípula de
Iradier. Tras publicar en la Casa Heugel una colección
de veinticinco canciones con acompañamiento de piano y
letras en francés, enfermó de la vista. Volvió a Vitoria
y realizó alguna visita a Salvatierra donde le agasajaba
su discípulo de órgano Antonio Landazábal que seguía
ocupando la plaza de organista que Iradier dejó vacante.
Muere en Vitoria el 6 de diciembre de 1865 a sus 56
años.
Colaborador en
varias revistas musicales y revitalizador de nuestra
zarzuela (con Oudrid y Cepeda compuso la música de la
zarzuela "La pradera del Canal" en 1848, produjo un
bastísimo repertorio de canciones que se popularizaron
en su época y fueron interpretadas por las mejores
figuras del momento.
Por entonces
era costumbre lucir la voz en los salones de la buena
sociedad parisina al igual que la actuación de cantantes
líricas en los intermedios de las representaciones
teatrales e Iradier figuró como uno de los más populares
autores para estos actos. Sus canciones y cuplés se
difundieron por toda Europa y América.
Legó apreciable
producción, principalmente canciones: en Madrid le
grabaron más de un centenar. Escribió cinco números
musicales para un sainete titulado "Las Ventas de
Cárdenas", el aire de baile "Los Caracoles" (que se
popularizó en los cafés cantantes).
La vida
aventurera e irregular de Iradier inspiró constantes
reprobaciones pero todo se le perdonaba o se le admitía
por su gran atractivo personal.
Entre los temas
más populares de Iradier hemos de destacar "Carmela",
"El Arco Iris", "El Carpintero", "El Chin Chin Chan",
"El Miriñaque", "El Molino", "El Suspiro", "Juanita o la
perla de Aragón", "La Cachucha", "La Mejicana", "Los
baños de Carratraca", "María Dolores", "Serenata",
"Calesera", "La venta de Cárdenas", "La serrana", "El
charrán", "El calisero andaluz", "La ramilletera", "El
naranjero de Madrid", "Las fatigas", "La estudiantina",
"Puñal ", "Rondeña de los capuchinos", "La cigarrera",
"Juanelo de Sevilla", "La Colasa", "El macareno", "Los
mareos de Juana", "El matón", "Perla de Triana", "La
calahorrana", "El jaque", "El galo negro", etc. Todas
fueron interpretadas en recitales por cantantes como la
Malibrán, la Viardot, la Patti, la Alboni, etc., y
editadas algunas de ellas en la editorial y almacén de
pianos propiedad de Sebastián Iradier en Madrid (calle
del Príncipe 16), cuya litografía e imprenta también
propiedad de Iradier estaba situada en la calle Peligros
16.
En 1866 la
soprano Cochita Méndez popularizó en M‚jico "La Paloma"
alcanzando gran popularidad y marcando el desarrollo de
la canción mejicana. Fue la melodía de moda en los
tiempos de Maximiliano y Carlota.
La inclusión en
el texto de La Paloma de la palabra "guachinanga" hizo
pensar en la paternidad de un compositor mejicano hasta
que se conoció la partitura escrita por Iradier. Esta
palabra probablemente la conoció el compositor vasco en
su paso por Méjico, previo a su llegada a La Habana. De
todas formas en Cuba, en aquellos tiempos, se
denominaban "guachinangos" a los nacidos en Méjico.
El termino
Habanera seguía sin utilizarse en Cuba para designar
esta nueva forma de canción, ya que para los cubanos
sólo se trataba de una Danza a tiempo lento y cantada.
En realidad Iradier compone, según su partitura, una
"Danza lenta", sin ser consciente que con ello va a
universalizar un nuevo genero de canción basado en un
tipo de ritmo de origen cubano.
"El Arreglito",
fue estrenado en París por la soprano Mila Traveli en el
Teatro Imperial Italiano de la capital francesa, con
enorme éxito en 1863 (doce años antes de que Bizet
estrenara su ópera "Carmen"), teniéndola que repetir
tres veces la noche de su estreno. Fue después editada
en Barcelona por Andrés Vidal y Roger. Esta canción fue
dedicada por Iradier a su amiga María Arza. Si el dato
de la Enciclopedia Oxford que antes adelantamos es
cierta, esta Habanera sería la primera partitura de
Habanera con autor de la Historia, robándole el
privilegio a "La Paloma"
Bizet retocó
ligeramente "El Areglito", creando la Habanera de la
ópera "Carmen". Pese a hacer Bizet algunas
modificaciones en la configuración de la melodía y darle
un distinto tratamiento en su desarrollo, es
inconfundible en "Carmen" la presencia de esta Habanera
de Iradier. Bizet estrena su ópera en 1875, diez años
después de la muerte de Iradier en Vitoria. Fue
precisamente Bizet el que titula esta canción como
"Avanera", dando el nombre a las posteriores canciones
que se componen según el patrón rítmico de Danza lenta
impuesta por Iradier. En la partitura de "El Arreglito"
figura el calificativo de "Canción Habanera".
Como ya hemos
comentado con anterioridad sobre la información que
aporta la Enciclopedia Oxford, Lauro Ayesterán afirma
que la partitura de "El arreglito" se publicó en Madrid
en 1840, dato a contrastar pero de entrada difícil de
aceptar pues la partitura original de "El arreglito" fue
publicada en París con la letra en francés según las
fuentes consultadas, aunque bien podría haber mediado un
viaje de Iradier a París antes de ir a Madrid. Lauro
también afirma que Bizet la toma para su ópera
creyéndola de origen popular y anónimo español, dato
sospechoso cuando la biografía de Iradier nos habla de
la amistad que le unió a Bizet.
De todas formas
el paso del tiempo y la poca información sobre la vida
de Iradier nos hace entrar en el mundo de las
especulaciones.
Otra Habanera
de Iradier, "La Negrita", figura también en otra de las
producciones más representativas de la música francesa,
la "Sinfonía Española" de Edouard Lalo quien toma la
frase principal de "La Negrita", desarrollándola
magistralmente en la Habanera de su sinfonía.
Fuera de Cuba
la Habanera se emparentó con la aristocracia de la
música culta. Tras Bizet, otros compositores franceses y
españoles la usarían, adaptándola. Chabrier escribiría
su "Habanera para piano" en 1895. Debussy, "La puerta
del vino" y "La soire dans Granada". Ravel, la "Habanera
para dos pianos" en 1898, que luego fue orquestada e
incluida en su "Rapsodia española", y en "Vocaliso" en
forma de Habanera en 1907.
José María
Elorrieta dirigió una película titulada "Habanera" en
1958 donde Los Xey interpretaban "La paloma". Raúl
Laparra haría una ópera con este nombre: "La Habanera".
La usan Fauré, Saint Sa‰ns. También la usarían Albeniz y
Falla así como muchos de los compositores de zarzuelas
como "Luisa Fernanda", "Cádiz", "Alma de Dios", "Don Gil
de Alcalá", "Marina", etc. La Habanera se utiliza hasta
en una opereta norteamericana de Víctor Herbert titulada
"Natoma".
Fue la época de
oro de la Habanera, Caruso y Emilio de Gorgonza grabaron
la Habanera "A la luz de la luna" que sonó en todo el
mundo.
A las tierras
por entonces españolas que bañaba el Caribe, nuestros
antepasados no sólo aportaron sus genes, su religión,
sus organizaciones sociales, su cultura y sus
costumbres, sino que además realizaron un mestizaje
cultural perfecto. Quien tenga posibilidad de conocer la
vida cultural de Cuba en los dos últimos siglos
comprobará que el mestizaje hispano-africano en el
Caribe hizo surgir una nueva música con las mejores
esencias de ambas.
En 1890, el
compositor cubano Eduardo Sánchez de Fuentes, a sus 16
años, compone la Habanera "Tú", que fue el primer tema
que Cuba exportó a todo el mundo, siguiendo los pasos de
la anterior Habanera del alavés Iradier que había sido
estrenada en La Habana 35 años antes.
¿Y qué sucedió
en Cuba con la Habanera mientras tanto? La Danza, para
bailar, se convirtió en Danzón, y la canción Habanera,
fue siendo sustituida por el bolero, la criolla y otros
géneros de canción cubana.
Al parecer
Roig, Lecuona, Matamoros, Anckerman y otros pocos
compusieron algunos temas denominados en Cuba como
Habaneras hasta que el género se olvidó.
En la
actualidad se hace un esfuerzo por recuperarla en el
Festival de Habaneras de La Habana que dirige Tamara
Martín.
España no
escapó al gran aliento musical de una época sin muchas
otras expansiones sentimentales. El canto adquirió,
especialmente en los pequeños núcleos de población, una
gran altura. Juan Pericot escribe en el prólogo del
libro "50 HABANERAS" recopilación de Ricardo Balil y
Bettina Lozoya: "A orillas del mar, las calmas veleras,
el ocio obligado por los temporales y el carácter
aventurero del oficio le convirtieron en la
representación más completa del sentimiento. En el
Ampurdán, con todas sus poblaciones soñadoras de mar -si
no están ya sobre su orilla-, sumaron a esta pasión la
oportunidad que les brindaba la reunión humana alrededor
de una materia cálida y suave, destinada a la alegre
tarea de conservar el néctar divino del vino: el corcho.
En las poblaciones ampurdanesas dedicadas, casi en su
totalidad, a elaborar manualmente el tapón que
necesitaba Europa, el canto llegó a ser un elemento
imprescindible de convivencia, y de aquel recuerdo y por
qué no de aquella nostalgia, nos han llegado estas
estrofas sentimentales que aún hoy repetimos sobre el
mismo suelo, intentando reproducir el ambiente lejano,
soñador y encalmado que dió vida a tantas ilusiones
sentimentales. Como es natural, la Habanera compartió,
en nuestro país, su popularidad con viejas canciones
autóctonas, de tierno sabor popular, y otras picarescas
y divertidas. Todo ello -coros y canciones- muy
elemental, sencillo, humano y con gran sabor de su
época."
Luis Racionero,
en la introducción de un libro dedicado al género nos
cuenta: "Un indiano del siglo pasado...explica así el
nacimiento de la Habanera: Hace ya mucho tiempo, una
hermosa criolla, cuyo rostro parecía tener la blancura
marfilina de la azucena, sus ojos todo el resplandor del
sol tropical, su mirada toda la dulzura armoniosa que
produce el balanceo soñoliento de los verdes plumeros
que coronan las altas palmeras, su talle la flexibilidad
de los maizales ondulantes e inquietos al menor soplo de
la brisa caliginosa enviada por el mar plateado y
fosforescente, sus curvas todo el encanto de la línea
graciosa y soberana; una hermosa criolla de hablar
cadencioso y arrullador, de languideces seductoras, de
corazón tierno y pasiones violentas, depositó el
espléndido tesoro de su belleza en la hamaca indolente,
y ante el tenue vaivén que le originaba el aire de su
abanico, cerró los ojos, como si quisiera realizar un
eclipse de sol, y lanzando una cascada de suspiros,
quedó dormida profundamente. Aquellos suspiros fueron la
primera habanera". Cosas así ya no se escriben o sólo
pueden leerlas buceadores submarinos; pero el contenido
de voluptuosa añoranza que rezuma el texto del indiano
parece sinceramente sentido. ¿Qué debía pasar en Cuba el
siglo pasado para que los españoles regresaran con estas
fijaciones? Aún hoy pueden contemplarse en el pueblo de
Bagur y en otros puertos de la costa las casas de los
indianos, sólidas y espaciosas construcciones con
galerías traseras sobre los huertos, en cuyos muros se
vislumbran, bajo los arcos, pinturas deliciosamente
cándidas de motivos tropicales. Estas pinturas no
revelan demasiado sobre lo que podía pasar en Cuba: son
panoramas vegetales de perfecta normalidad donde no
palpita la voluptuosidad latente del trópico. Es en la
habanera donde la revelación se insinúa: Soy guajirita,
nací en Melena, en el potrero del Cunigüey; tengo quince
años, me llamo Elena, y soy tan dulce como el mamey.
Semejantes argumentos son irrefutables: ante ellos los
marineros se vuelven locos y hasta el piloto pierde el
compás. La habanera ayuda a entender lo que debía pasar
en Cuba en el siglo XIX y el doloroso trance que supuso
para nuestros compatriotas allí¡ afincados la
desgarradora extirpación del último florón del imperio."
En la
actualidad, la Habanera en España es un género vivo,
celebrándose varios festivales y concursos anuales donde
las Habaneras, siguiendo la pauta marcada por Iradier en
"La Paloma", son protagonistas. En el tradicional
concurso de composición de música popular que se celebra
cada año en Bilbao existe un premio especial de 100.000
pts. a la mejor Habanera inédita presentada.
Ya en 1957 la
Diputación Foral de Álava organizó un homenaje a
Sebastián Iradier.
El 24 de enero
de 1981 la Diputación Foral de Álava organizó en
Lanciego, localidad natal de Iradier que lo declaró
"Hijo Insigne", un Festival Alavés de Habaneras en el
que intervinieron la Coral Samaniego de Vitoria, la
Banda de Gaiteros de Laguardia, la Banda de Música de
Salinas de Añana, la Coral Santa Lucía de Llodio, la
Banda de Música de Vitoria, el Coro Araba, la Banda
Provincial de Txistularis y la Banda de Música de
Lanciego interpretando diversas Habaneras para terminar
en un emotivo acto popular en el que todos los
participantes, junto al público que se dio cita en el
evento interpretaron "La Paloma".
En 1992 se ha
realizó en Vitoria-Gasteiz la Primera Muestra de
Habaneras "Sebastián de Iradier" que incluyó un concurso
monográfico. La primera edición de esta Muestra de
Habaneras de Vitoria-Gasteiz contó con el patrocinio del
Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Álava
y la Caja Vital Kutxa y la colaboración de DEIA y Radio
Gorbea. Participaron corales de Bizkaia, Alicante,
Navarra, Guipuzkoa y Álava que compitieron durante los
meses de Marzo, Abril y Mayo por tres importantes
premios de 100.000, 300.000 y 750.000 pts. Cada coral
interpretó seis Habaneras entre las que se incluía "La
Paloma" como Habanera obligatoria. El ganador del
concurso fué el Coro Juvenil de Ordizia (Gipuzkoa)
"Oroith Txiki" dirigido por Amalia Ibañez Albizu.
El nacimiento
de la canción Habanera sigue siendo un galimatías en
Cuba. El problema aumenta cuando bajo el término de
Habanera se han definido distintas formas de danzas y
cantos a lo largo de la historia y, para rizar el rizo,
varios compositores definieron como Tango lo que no son
otra cosa que Habaneras. El ejemplo más claro es la
pieza clásica de nuestra zarzuela titulada "El Tango de
la Menegilda" aquel que comienza "Pobres chicas las que
tienen que servir..."
Lo que debe
quedar perfectamente claro es que jamás afirmo que
Iradier crease el ritmo Tango, sería absurdo. Admito y
reivindico, para la Habanera que hoy conocemos en
España, la maternidad de un tipo de canción popular que
los compositores de la llamada música "culta" habían
adaptado a la Danza cubana, pero creo firmemente que sin
la intervención de Iradier este género no habría llegado
hasta nuestros días. El calificativo de "Padre de la
Habanera" para Iradier está completamente justificado,
su obra fue clave para el desarrollo del género en
Europa.
Queda claro que
Iradier es el primer compositor que, con nombre y
apellidos, compone y publica Habaneras, según las
conocemos en España.
Es ilógico el
olvido que en Cuba se hace de "La Paloma" y su autor
cuando se habla sobre la Habanera, afirmando en
repetidas ocasiones que es la Habanera "Tú" la que
definirá este género de canción y le dará proyección
internacional, olvidando no sólo "La Paloma" sino la
archiconocida Habanera de la ópera Carmen de la que ya
hemos hablado y es anterior también a la de Sánchez. La
cronología habla por si misma, Iradier murió en 1865, la
ópera Carmen se estrena en París el 3 de marzo de 1875 y
la Habanera de Sánchez de Fuentes se compone en 1890.
Los datos son
claros y vamos a recordar lo ya expuesto en esta Guía:
la polirritmia de los tambores negros africanos llegó a
España en tiempos de la dominación árabe y originó
diversos bailes, que en el siglo XV se practicaban en
Cádiz. Saber si el ritmo Tango se había definido ya en
Cádiz es cuestión difícil pero cabe dentro de lo
posible. Los bailes del puerto de Cádiz llegan a América
en mano de los "descubridores". Pero el ritmo Tango es
un ritmo que en Cuba se hace presente como fruto maduro
de la síntesis de la polirritmia, al igual que el
cinquillo, Saumell fue el primer músico culto que los
definió, y desde Cuba viaja, perfectamente definido, a
todo el mundo.
El ritmo Tango
se define en Cuba y no viene previamente definido desde
África, como se suele afirmar hasta que se conoce la
polirritmia negra africana que llega a América. El Tango
se sintetiza, define y desarrolla en Cuba, según nos
informa María Teresa Linares, en los barracones de los
esclavos y sus reuniones, también en los lugares de
trabajo, los puertos y las tabernas. Un ritmo que en
Cádiz va a encontrar un tremendo caldo de cultivo pues
como decimos posiblemente ya estuviera presente. El
Tango, actualmente denominado Tanguillo de Cádiz, sigue
hoy vivo y disfruta de una vitalidad que se pone de
manifiesto todos los años en los tradicionales
Carnavales de Cádiz.
Por tanto,
cuando la Habanera llega a España, el ritmo Tango que la
sustenta, posiblemente ya se conocía, fundamentalmente
en Andalucía, recordemos la Cachucha...
Posteriormente,
la Habanera se desarrolla en España entre los marineros
de Cataluña, Valencia, Galicia, Cádiz, Asturias y
Euskadi, viajando de nuevo a Cuba.
En la isla fue
tomado como un género de canción con clara influencia
española, ya que en Cuba no se siguió cultivando el
género tal y como Iradier lo desarrolló si exceptuamos
el tema "Tú". Esta es la razón por la que en 1.938, el
musicólogo cubano Eliseo Grenet la califica como un
género de predominante influencia española. Lo que nos
da una idea del olvido que el género tiene en Cuba.
Antes de
finalizar este apartado sobre la Habanera, hemos de
hacer referencia al tradicional certamen que en el mes
de Agosto se celebra en Torrevieja (Alicante). En 1.997
cumple su cuarenta y tres edición, siendo Torrevieja la
ciudad que ha dado fama universal a la Habanera
interpretada por formaciones corales. Otros festivales y
certámenes importantes de Habaneras se celebran en San
Vicente de la Barquera (Cantabria), Getxo y Portugalete
(Vizcaya), varias localidades catalanas, Totana
(Murcia), Mayorga (Valladolid), Huelva y otras ciudades
distribuidas a lo largo de la geografía nacional.
En Cataluña
existen en la actualidad más de cien grupos que
interpretan habaneras. Els Pescadors de la Escala, Alba
de la Bisbal, Els Cantaires del Montgr¡, Trapers, Port
Bo y Peix Fregit de Palafrullell, Terra Endins de
Gerona, Cavall Bernat de Platja d'Aro, Mariners de
Riera, Cuatre Veus, Barrentina de Malgrat, por nombrar a
algunos.
En Calella, un
grupo de aficionados organiza, desde 1966, la Cantada de
Habaneras anual que se celebra cada año en su playa.
Baroja afirmaba
que la noción de un concierto de Habaneras era
incongruente. La Habanera es, en su más auténtica
esencia, una confidencia de nostalgia, una íntima
confesión de lejanas añoranzas, que sólo se hace entre
los amigos...
En Castilla
grupos del folk y la cristalina voz de María Salgado
cantan la llamada Habanera de Tierra adentro. Su
temática es distinta. En Mallorga, Valladolid, existe
una arraigada tradición. Allí¡ nació María Teresa Pérez,
la primera habanerófila que conozco. María Teresa tiene
en Madrid el mayor archivo relativo al desarrollo de la
Habanera y es persona altamente afable que orientar al
lector si desea adentrarse en el mágico mundo de la
Habanera.
El día que en
España, una primera figura de la canción como, Ana Belén
o Serrat, graben una Habanera con tirón popular y lírica
fácil para ser cantada, el ave fenix volverá a renacer y
España entera volverá a cantar habaneras.
Ho nos
olvidemos de grandes interprtes de habaneras en España
como los míticos Bocheros, los Chimberos, Los
Contrapuntos, Los Ruiseñores del Norte, Los Xey,
Hermanos Anoz y en la actualidad Chema Puente (rabelista
de Cantabria), Los Carabelas, Los 5 Bilbaínos, Los
Chikis, Iñaki Basabe, Gallur, Boleros 4, Kaimanes e
Indarra, , así como todos los coros y orfeones que las
interpretan en el año 2000.
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